¿Por qué se nos duermen las extremidades?

Qué extraña sensación la que sentimos cuando  hemos atrapado alguna de nuestras extremidades con un peso mayor. Al percatarnos, esa mano asfixiada que liberamos de la opresión ha sufrido precisamente eso, una asfixia o  falta de riego sanguíneo en las arterias encargadas de llevar el oxígeno a los nervios de las partes periféricas del cuerpo. Es decir, hemos bloqueado la transmisión correcta de los nervios, por lo que nuestro cerebro no consigue mandar los impulsos  a esa mano con total nitidez.

¿Y ese hormigueo inmediatamente posterior que sentimos? Una vez eliminada la presión sobra la zona, las arterias vuelven a respirar y los diferentes nervios se van recuperando. Finalmente, esos nervios sensoriales de la piel envían  “impulsos bruscos” que tenían acumulados y nos provocan la sensación de hormigueo, como si nos clavasen pequeñas agujas.

Esta dolencia se llama parestesia, en la inmensa mayoría de casos sufrida de forma transitoria, pero que presenta complicaciones en otros, sobre todo en personas con fibromalgia, tensión del nervio particular o síndrome del túnel carpiano (enfermedad que provoca tensiones en la mano, habitual en  personas que dedican mucho tiempo a manejar el ratón del ordenador).

 
Si la padeces habitualmente pero la sensación desaparece en alrededor de un minuto, no has de preocuparte por tu salud. El adormecimiento nos sucede a todas las personas en mayor o menor medida, y para acelerar el proceso de recuperación los médicos recomiendan el empleo de medidas orientadas a restablecer el riego sanguíneo: masajes, estiramientos o ejercicio.

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Trump vs ciencia: make America brainless again!

Muchos colectivos están preocupados por la llegada de Trump y su equipo al gobierno. Uno de ellos, y con razón, es el colectivo científico, ya que las medidas prometidas por el presidente respecto al cambio climático y otros asuntos científicos son como poco preocupantes.

Y parece que no son solo promesas vacías de campaña, ya que algunas de las primeras medidas tomadas por Trump han sido el cierre de la web oficial del cambio climático, la prohibición para los científicos federales de publicar sus investigaciones sin aprobación oficial, o la paralización de la cuenta de Twitter de la EPA (Agencia de Protección del Medioambiente). Distintas organizaciones como la NASA han manifestado su apoyo a la libertad de la ciencia:

Todo ello en el país líder mundial en investigación que invierte más de 400.000 millones de euros al año en ciencia, según los datos de la OCDE. EE UU dedica el 2,8% de su PIB a la ciencia y produce más de 500.000 artículos especializados al año.

A continuación analizaremos los principales ámbitos en los que el presidente y su equipo se han posicionado y han anunciado medidas:

 

  1. CAMBIO CLIMÁTICO

Una de las primeras acciones que se han tomado los últimos días desde la investidura de Trump ha sido el cierre de la web oficial del cambio climático, además de bloquear la difusión de información por parte de la EPA. ¿Casualidad? El presidente eligió el pasado mes para gobernar la EPA a un negacionista del calentamiento climático, Scott Pruitt, que como fiscal de Oklahoma tiene un largo registro de acciones contra el medioambiente y en favor de empresas contaminantes.

Los científicos norteamericanos, sobre todo desde la Universidad de California, han respondido a estos ataques,  temiendo que el presidente ordene una “purga” de miles de informes elaborados por la NASA, por la NOAA (Agencia Nacional Atmosférica y Oceánica) y por otras instituciones federales, así que han pasado a la acción para proteger, duplicar y salvar todos los datos y la evidencia del calentamiento global.

No sabemos si las amenazas de Trump sobre el Acuerdo de París caerán en saco roto, pero el presidente ya ha anunciado en numerosas ocasiones que una de sus primeras medidas será salir de este tratado, que fue negociado en la ciudad francesa  en diciembre de 2015 y que compromete a los 60 países firmantes a reducir las emisiones de efecto invernadero para detener el cambio climático.

2. ENERGÍAS RENOVABLES

El plan energético de Trump, bautizado como America First, prevé “la eliminación de las políticas dañinas e innecesarias” del Plan de Acción Climático de Obama. Trump se propone explotar al máximo el potencial de hasta 50.000 millones de dólares de gas y petróleo en el subsuelo, así como reactivar la moribunda industria del carbón. La presencia de la  protección del medio ambiente es apenas testimonial, y su desdén por las energías renovables es público y notorio. No es casualidad que su secretario de Estado,  Rex Tillerson, llevaba hasta ahora las riendas del gigante petrolero Exxon. Trump sabe con quién juntarse.

3. VACUNAS

Las joyas anticientíficas que nos deja Trump no quedan ahí, el presidente ha afirmado sin dilación en numerosas ocasiones que las vacunas son un cuento de la industria médica. Qué importa que haya evidencia científica a raudales sobre la efectividad de las vacunas, qué más da que se haya demostrado que el único estudio que relacionaba las vacunas con el autismo fuera un completo fraude… Cuando puedes difundir tu palabra con La Verdad y adoctrinar a un buen puñado de personas, que la realidad te dé o no la razón es un aspecto secundario.

 

El vicepresidente y sus patadas a la ciencia

Decía Alfonso X el Sabio que “los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen”.  La ignorancia de Mike Pence, nuevo vicepresidente del gobierno, es tan ruidosa como atrevida.

Pence es ni más ni menos que un negacionista de la evolución humana. ¡Prometedor! Se define a sí mismo como conservador cristiano y representa perfectamente al  anticiencientífico republicano: es creacionista (defensor del origen humano desde Adán y Eva), muy crítico con la investigación en células madre, y cómo no, escéptico del cambio climático.

Si el susodicho no nos había creado suficiente antipatía, como Gobernador de Indiana intentó aprobar una ley para restringir la entrada de parejas gais a establecimientos públicos. Además, cuando el Congreso de EE UU debatía si regular el tabaco, Pence llegó a negar que fumar cause cáncer. “A pesar de la histeria de la clase política y los medios, fumar no mata”, mantuvo Pence en un artículo de 2001 recuperado por Buzzfeed.

Ideas que matan

De charlatanes está lleno el mundo. Pero cuando esos charlatanes son las personas con más poder en la primera potencia mundial, el problema se agrava notablemente. Y  más cuando Estados Unidos es segunda potencia que más gases de efecto invernadero emite (con un 15% del porcentaje total), que son la causa del aumento gradual de la temperatura del planeta (1º en el último siglo).

El Protocolo de Kyoto ya fue un fiasco mundial, porque casi ninguno de los países del acuerdo cumplieron con las cuotas de polución. Ahora el Acuerdo de París pone una esperanza en el horizonte, aunque ni siquiera el 50% del total de contaminantes se han comprometido con las cifras a alcanzar.

No solo los expertos de la ONU hablan de que las posibles “consecuencias catastróficas para el planeta” si no se toman medidas contra el aumento de temperatura, que están provocando el deshielo en las zonas árticas, y la amenaza para muchas especies del planeta; también los informes militares de la inteligencia estadounidense reconocen que el cambio climático “plantea riesgos inmediatos para la seguridad nacional”, tales como bases navales en riesgo por el aumento del nivel del mar, el aumento de las epidemias de enfermedades infecciosas, y los conflictos regionales por la comida y el agua.

De ahí la peligrosidad de mantener posturas basadas en el desconocimiento y la irracionalidad, ya que no están jugando con el futuro económico o social de su país, lo que está sobre la mesa es el futuro de nuestro planeta. Un planeta gobernado por “cántaros vacíos”.

 

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¿Por qué hay ciertos olores que nos atrapan?

En muchos momentos de nuestra vida experimentamos bienestar con efluvios muy diferentes. Existe una conexión neuronal entre los aromas, el cerebro y las emociones.

¿Qué sientes cuando te alcanza el olor a tierra mojada bajo tus pies? ¿Y cuando hueles el pan recién horneado? ¿Y cuando el vapor del café caliente entra por tus fosas nasales por la mañana? Probablemente, ninguno de estos olores te deja indiferente. Pero, ¿por qué producen este efecto en nosotros? ¿Son los genes, nuestras experiencias previas, o tiene un componente cultural?

 

La ciencia no tiene una respuesta concluyente en este aspecto, pero lo que sí se sabe con certeza es que es un cóctel de diversas vertientes. Por una parte, nuestros genes tienen predisposición evolutiva para rechazar olores como las heces o el vómito; y a sentir bienestar con lo que es potencialmente un alimento. Además, nuestras vivencias configuran nuestro cerebro, y un olor nos puede resultar agradable o desagradable dependiendo de qué experiencia asociemos a él (muchas personas detectan el perfume de un antiguo amante y le ha provocado bienestar o rechazo dependiendo de cómo acabaron las cosas).

 

Lo que sí sabemos es que hay ciertos componentes químicos que a nuestro cerebro parecen encantarle. Por ejemplo, el olor de la tierra mojada después de la lluvia se debe a la geosmina (en griego, aroma de la tierra), una sustancia química producida por la bacteria Streptomyces coelicolor cuando se libera debido a la lluvia. La nariz humana es tan sensible a este aroma que puede detectarla en concentraciones de 5 partes en un millón. Nos gusta tanto esta experiencia olfativa que tiene hasta un nombre propio, petricor.

 

Otro aroma muy característico es el de un libro viejo y gastado por los años. La culpa de este peculiar olor la tiene la lignina del papel, cuyo olor recuerda a la vainilla, que se suma a medida que pasa el tiempo con el de la tinta y pegamento, lo que produce el inconfundible olor a biblioteca antigua. Actualmente, el papel de los libros apenas utiliza este componente, ya que se fabrica libre de ácidos para que el color blanco dure más. Desgraciadamente, parece que las bibliotecas del futuro estarán llenas de libros impolutos e inodoros.

 

Otros olores por los que sentimos atracción irracional, como la pintura o la gasolina, no tienen todavía una explicación evolutiva. Y aunque nuestra obsesión por los olores no llega hasta el límite del protagonista de El Perfume, no es menos cierto que nuestra vida se conforma de pequeños retazos de recuerdos, y la presencia de aromas en ellos es más importante de lo que creemos.

Desmontando a tu cerebro: ¿por qué sigues comprando lotería?

¿Por qué sigues  comprando lotería si tienes un 0.001% de posibilidades de que te toque el premio? El autoengaño de comprar Lotería de Navidad tiene un origen cerebral que te incita a hacerlo.

Además, son muchas las supersticiones que guían a las personas a la hora de comprar su boleto de Navidad: que acabe en un número determinado, que te la venda el lotero de toda la vida, que coincidan con una fecha señalada… Sin embargo, estos comportamientos no son más que el reflejo de una serie de sesgos cognitivos -alteraciones de la mente que influyen en la percepción- que manipulan nuestras decisiones para volverlas completamente irracionales. ¿Quieres saber cómo tu cerebro te engaña?

  • Efecto de arrastre. Todo el mundo juega. Imagínate el infierno que sería que a todos tus compañeros de trabajo les tocase y tú hubieses decidido no participar. Este efecto es la tendencia a hacer algo porque muchas personas lo hacen. Sucede también cuando paseamos por una calle con muchos comercios de restauración: ¿entraremos al negocio que esté casi vacío o al que esté tan lleno que hay lista de espera?

 

  • La ilusión del control. Es la tendencia del ser humano a creer que puede controlar o influir en resultados del entorno en los que no tiene ninguna influencia. ¿Por qué hay ciertas Administraciones de Lotería como Doña Manolita que todos los años tienen colas kilométricas? Según la estadística, toca más en estos establecimientos porque compran más números diferentes, no porque “la suerte” esté de su lado. Por ello, aunque la probabilidad de que nos toque es la misma, si elegimos nuestros décimos en base a unos patrones creemos erróneamente que estamos tomando el control de nuestra suerte.

 

  • Trampas sociales y mediáticas. Muchos anuncios publicitarios, especialmente en época navideña, están pensados para que gastemos dinero en el juego y apuestas. Especialmente, si llevamos mucho tiempo haciéndolo. La pesadilla más recurrente es que toque el número que llevas años jugando justo cuando se te olvidó comprar el décimo. Por eso, llega un punto en el que el coste de no jugar es demasiado alto como para arriesgarse. Algo parecido ocurre cuando llevas mucho tiempo haciendo cola: has invertido tanto tiempo esperando que no vas a decidir abandonarla aunque haya una oportunidad mejor.

 

  • La ilusión de enfoque. Es el sesgo que nos lleva a dar excesiva importancia a un acontecimiento, ignorando las circunstancias. Quién no ha soñado con lo dichoso que sería si le tocase la lotería, aunque diversos estudios demuestran que después de la euforia inicial nuestros niveles de felicidad vuelven a la época previa a convertirnos en millonarios.

 

  • El efecto de posibilidad. Pensamos más en la posibilidad de que nos toque que en la de que no nos toque, algo a lo que contribuyen también los medios de comunicación: a la hora de informar sobre el resultado del sorteo se habla de aquellos a los que ha sonreído la suerte y no de la mayoría a la que no le ha tocado ni la pedrea. Este efecto de encuadre nos hace tener un optimismo alejado de la realidad y creer que tenemos más posibilidades de las que realmente existen.

¿Por qué las galletas se ponen blandas y las magdalenas duras?

A quién no le ha pasado abrir un paquete de galletas, dejarlas durante varios días en la despensa, y encontrarlas después  blandas y desabridas. Mientras, el pan que compramos hace un par de días (o el paquete de magdalenas) ha seguido el camino contrario, y se ha tornado tan duro que es imposible hincarle el diente.

 

Es un comportamiento aparentemente contradictorio ya que ambos productos tienen casi los mismos ingredientes, pero por algún motivo se comportan de manera opuesta al paso del tiempo. ¿Por qué les afecta la exposición al ambiente de manera diferente?
La razón científica de estos cambios de estado es que la humedad de dos elementos en contacto tiende a igualarse, en este caso los productos y el aire. Estas viandas se adaptan a la humedad del ambiente y se equilibran con esta. La situación es similar a lo que ocurre con la temperatura de los alimentos y la del entorno, por eso un helado se derrite y una sopa se enfría.

 

Debido a los tiempos de cocción de estos productos, las galletas tienen menos concentración de agua que el aire, por lo que al entrar en contacto prolongado con el ambiente, absorben el agua que les falta y se reblandecen. Por otro lado, el pan o las magdalenas contienen más agua que el ambiente, además de que cuentan con más poros por los que pasa el aire, por lo que necesitan perder más humedad y se endurecen al poco tiempo.

Los fantasmas sí existen, y los vemos cada noche

Para ver fantasmas, no hace falta hacer espiritismo o ver un vídeo de Álvaro Ojeda, solo necesitas alzar la mirada al cielo en una noche estrellada.

El Sol es nuestra estrella más cercana, el resto de ellas están muchísimo más lejos.  La imagen que vemos de él durante el día es un holograma de lo que era hace 8 minutos, lo que tarda en llegarnos su luz. Si algo le ocurriera, lo observaríamos con esos minutos de retraso. Imaginad cuánto tendría que alejarse nuestro Sol para verse tan pequeño como el resto de estrellas.

La luz de las estrellas viaja más rápido que cualquier otra cosa (a 300.000 km/s), pero no es infinitamente veloz, por lo que su luz puede tardar siglos, incluso eones en llegar a nosotros. Para cuando esto ocurre, algunos de sus cuerpos perecieron hace mucho tiempo. De estas estrellas solo vemos sus fantasmas.

La Luna es el elemento espacial más cercano a la Tierra. ¿A cuánta distancia está? Aproximadamente a 300.000 kilómetros, así que  la imagen de nuestro satélite nos llega con un segundo de retraso.

Si estas cifras parecen abrumadoras, imaginad cuando comenzamos a explorar los límites del Tiempo y del Universo. Nuestra galaxia más lejana, la última que el satélite Hubble ha llegado a observar, tiene 13,400 millones de años de antigüedad. Esta remota galaxia es de la primera generación de estrellas, y vemos su fantasma tal cual era por aquel entonces, cuando  no había Tierra, no había Sol, ni Vía Láctea. Y faltarían millones de años para que aparecieran. Este, por ahora,  es el límite del universo observable, lo que en términos astronómicos se llama horizonte de la luz cósmica.

 

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Mirando la luz de esta galaxia estamos  viajando 13 mil millones de años atrás. Imagen: Hubble.

 

Se calcula que el Big Bang sucedió 400 millones de años antes esa galaxia, hace 13.800 millones de años. Lo que existía antes de la gran explosión es todo un misterio.Si hubo algo antes, no ha sobrevivido hasta nuestros días. Cuando intentamos mirar más allá del horizonte parece ser el límite del espacio, como cuando observamos el horizonte en el mar. Pero en realidad, el horizonte del universo no es otra cosa que el comienzo del tiempo.

La microrrobótica distópica que nos muestra Black Mirror

La nanotecnología avanza a pasos agigantados. Una de las grandes apuestas para el futuro son los insectos-robot. ¿Serán la salvación para la Humanidad? ¿Polinizarán nuestros cultivos?

El último capítulo de la nueva temporada de Black Mirror, ‘Odio Nacional’, presenta una distopía en la que la tecnología nos ha salvado de una extinción segura. ¿Cómo? Creando enjambres de abejas drones, que continúan con la misión de sus antecesoras ya desaparecidas: polinizar para que la vida continúe.

Pero como cualquier tecnología manejada por el hombre (ojo, ¡spoiler!) corre el riesgo de caer en las manos equivocadas. Un ‘justiciero’ toma el control de algunas de ellas para convertirlas en sus sicarios particulares, lo que acaba provocando una extinción humana masiva.

Parece una coyuntura muy lejana, pero la realidad es que desde 2007 la Universidad de Harvard está trabajando con el proyecto Robobee, que busca crear robots con forma de abeja para futuras polinizaciones de plantas. En la actualidad, ya tienen un prototipo con alas milimétricas que puede volar y sumergirse en el agua, pero todavía tiene que aprender a comportarse colectivamente para cumplir la misión encomendada.

Pero no todos los insectos-robot que se están desarrollando son tan bienhechores. La Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa de los EEUU (DARPA), inició en 2006 a crear ciberinsectos . Uno de los proyectos financiados fue el desarrollo de una mosca robótica. Según informó entonces la revista del MIT Technology Review, el objetivo era que esta investigación condujese a la creación de “robots espía sigilosos” tanto “en los campos de batalla como en los núcleos urbanos”.

La asociación ecologista Greenpeace defiende que deberíamos intentar salvar nuestro mundo antes de crear uno nuevo (ver vídeo). Debido al cambio climático, el uso de pesticidas y la proliferación de especies invasoras, la población de abejas del mundo se ha reducido a la mitad en solo 15 años. Y las proyecciones de los próximos años son incluso peores.

Pese a que a Greenpeace no le falta razón, la ciencia ha de estar preparada para las vicisitudes y paradigmas del futuro. Es tarea de todos y todas cuidar nuestro planeta y exigir a nuestros gobernantes medidas en sintonía, a la vez que la investigación y la tecnología ha de avanzar para asegurarnos el bienestar futuro (o para crear hordas de ciberabejas asesinas, el futuro dirá).